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Edición 4: February de 2015

  • Francesc Mitjans Miró
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Queda bien, ¿no?

Alfons Romero

Desde sus inicios, Francesc Mitjans i Miró (Barcelona, 1909-2006), demostró una especial virtud para el dibujo[1] que se reflejaría en su obra en una delicadeza formal y compositiva. En cambio no dejó más legado teórico que tres artículos[2] y unas pocas entrevistas, manteniéndose siempre marginal respecto a los movimientos y agrupaciones coetáneas[3] (GATPAC, Grup R, etc.). Mitjans era un arquitecto instintivo, un virtuoso, que a lo largo de su vida pulió sus herramientas. Una visión crítica que juzgaba, seleccionaba[4] e incorporaba valores a un lenguaje propio. 

Nunca tuvo un gran estudio[5], a pesar de su prolongada y prolífica obra. Trabajaba en su casa de la calle Amigó, desdibujando los límites entre familia y profesión[6], y siempre con música de Haendel de fondo[7]. Se definía caótico y quería que su obra se leyera prudente y amable[8].

Siempre se sintió atraído por la obra norteamericana de Mies van der Rohe (su predilecto desde 1929[9]), la de Jacobsen y la de Duran i Reynals[10], predilecciones que no le impedirían cortejar otros arquitectos.

La proximidad tenia gran importancia para él. A nivel humano, como demostraría en las reconocidas distribuciones de viviendas, y en comentarios tipo: “(...) no quiero casas para vender, quiero casas para vivir" [11] o  “la arquitectura es vivir bien; a un médico se le pide que cure, a un arquitecto que haga que la gente viva bien” [12]. La otra aproximación era a nivel constructivo, con la continua búsqueda y lucha por los detalles y los materiales, corriente que comenzaba a renacer en aquel momento, como bien explica Xumeu Mestre; “Una vez apagado el entusiasmo por la abstracción en la arquitectura moderna, la construcción y los materiales volvían a expresarse de la mano de arquitectos como por ejemplo Alvar Aalto (...). Con este espíritu trata Mitjans los materiales" [13].

Con estas premisas se fue armando de herramientas para proyectar que le acompañarían casi tota la vida, con la voluntad de que su obra se leyera como una continuidad nunca rota[14]. Aunque este no es el lugar en el que diseccionar su manera de trabajar, quien lo desee puede encontrar buenos análisis como los de Alrun Jimeno[15], Xumeu Mestre, con el desarrollo del concepto de “antas”[16], o Félix Solaguren-Beascoa con los paralelismos entre la obra de Mitjans y la de otros arquitectos.

Aun así destacaré tres que se dan especialmente en las obras isleñas; la descomposición de los volúmenes en planos, la voluntad de liberar la planta baja (retrasándola del plano de fachada con su correspondiente sombra, retrocediendo la primera línea de pilares, acristalando y comunicando las estancias situadas en su perímetro, etc) y, finalmente, el juego de dobles fachadas que crean espacios intersticiales, en los que la piel exterior es tratada con la máxima ligereza y transparencia mediante celosías, persianas, etc.

Al acercarnos, y como si se tratara de un diseño en sí misma, veremos que su obra en Mallorca dibuja un círculo casi perfecto que comienza en el año 1956 con el hotel Araxa y acaba trece años después en el solar vecino, con los apartamentos Araxa. Entremedio, otras obras, lugares y promotores irán definiendo su legado isleño. De éste, dos obras fueron seleccionadas por el mismo en su dossier de doctorado (1962); el aparthotel Cala Blanca y los apartamentos Escòcia, y de todas las obras que había realizado hasta el momento sólo presentó el desarrollo del proyecto del aparthotel, circunstancia que da a entender la importancia que para él tenía[17].

Ordenadas cronológicamente, las obras son las siguientes:

 

HOTEL ARAXA (1956-1959)

El Araxa, como cordialmente se llama a este hotel urbano de tipo familiar, fue una iniciativa del empresario catalán Pedro Munt[18] que quería diversificar sus actividades entrando en el sector de la hostelería. Era el mismo con el que haría más adelante el hotel Novedades y el Sitges, y el responsable de su venida a la isla. Mitjans –entonces con 47 años-, que tampoco había hecho equipamientos similares, se entregó con la ilusión habitual, pero con aquellas herramientas compositivas con las que ya se sentía a gusto y que le acompañaron a lo largo de su obra; volumetrías puras y contundentes equilibradas mediante la delicadeza de unas pieles casi etéreas, transparencias en múltiples planos, etc. 

El proyecto inicial era una pieza alargada y rectangular, de cuatro plantas, con un pasillo longitudinal y habitaciones a los dos lados, que se amplió tres años después con una segunda pieza retrasada y paralela a la primera. La fachada se trató con dos planos separados por las terrazas cubiertas de las habitaciones. El plano exterior alterna vacíos delante de las ventanas y celosías cerámicas frente a los baños creando un juego compositivo con las líneas de los forjados como si de un tejido se tratara.

En planta baja, creó transparencias entre las dos fachadas tanto en la zona del vestíbulo como en la zona de la cocina (esta última ya irreconocible) aligerando una vez más la lectura del volumen. 

Cabe destacar la continuidad de los espacios que en planta baja se sitúan en fachada, creando una secuencia que repetirá poco después en la torre Castenyer, y posteriormente en otros proyectos.

 

 

MALLORCA TENIS CLUB (1960-1962)

El segundo proyecto es el más conocido sin duda, especialmente ahora que acaba de fallarse el concurso para la nueva explotación. Se trata del Mallorca Tenis Club. No he podido aclarar la relación entre el Sr. Pedro Alomar (presidente del club y promotor de la idea) y Mitjans, pero es fácil imaginarse la confluencia dado que se trataba de un concurso, que hacía tres años que Mitjans había acabado el Nou Camp y que en aquella época ejecutaba la ampliación del Araxa (muy próxima). 

Los socios debían abandonar los terrenos que habían utilizado hasta entonces y esta parcela municipal permitía, con ciertas limitaciones, su reubicación. Un concurso, al que sólo se presentaron los antiguos socios (con el proyecto de Mitjans), les dio la concesión por cincuenta años. El proyecto ganador se construyó casi sin modificaciones, organizando la pista principal en el extremo sur y las cinco restantes en el extremo norte, intercalando el acceso, piscina y club como eje de circulaciones. El acceso se hacía por la cota inferior de la parcela y, de manera antagónica al estado actual, las visuales permitían ver el fondo de la parcela con la casa-club. A medida que uno se le acercaba el reflejo de la piscina multiplicaba el efecto del edificio[19]. Éste se leía como un volumen de dos plantas y proporciones horizontales. La planta comenzaba como un rectángulo en el extremo norte para convertirse en un pentágono irregular en el extremo sur. Este hecho permitía en la fachada principal dar un giro para así orientarse a la pista principal, pero la auténtica razón era una circunstancia que se perdió por el camino, como tantas otras de la génesis de un proyecto. El club quería tener más pistas. Una primera propuesta fue el desvío del torrente que permitiría situar una (séptima) pista adyacente a la principal, pero se desestimó por razones logísticas. Posteriormente trabajó, con mucha intensidad (hay numerosa documentación al respecto[20]), una variante del proyecto para incorporar les parcelas situadas al extremo oeste de la parcela (detrás de la casa-club) eliminando la calle (actual c/ Bernareggi) y situando tres pistas y dos bloques de apartamentos, separados por un vial que daba un segundo acceso al club por el extremo opuesto. El flujo entre los accesos quedaba garantizado con el pliegue de la fachada, que siempre acompañaba al visitante.

La planta baja buscaba la máxima permeabilidad con múltiples recursos (retrasando la fachada, estructura metálica con la máxima esbeltez, paramentos interiores acristalados en la parte superior para dar continuidad al techo, transparencias hacia el patio posterior...) mientras que la planta superior tenía un tratamiento mucho más abstracto con una celosía corrida de rectángulos verticales en damero (prácticamente idéntica a la del muro sinuoso del proyecto coetáneo del camping La Ballena Alegre, Viladecans, 1958) que permitía absorber las distintas situaciones homogeneizando el tratamiento (porche acceso/solarium/vestuarios) y dando más intimidad a estos usos. Uno de los muchos detalles que nos regala es la separación de la celosía en los extremos laterales y superiores para así darle un aspecto todavía más ligero.

 

 

APARTHOTEL CALA BLANCA (1961-1963)

Mientras construía el Mallorca Tenis Club, Mitjans se alojaba en lo que entonces era el hotel Fènix, obra en aquel momento recién acabada (1959) del arquitecto Luis Gutiérrez Soto (quien después elogiaría personalmente el Mallorca Tenis Club[21]). Residía allí gracias a la invitación de D. Felipe Gaspar Bonet (vicepresidente del Tenis y propietario del hotel) quien le vinculó de nuevo al mundo del turismo mediante dos proyectos coetáneos; el aparthotel Cala Blanca en Palmanova y el hotel Palmyra en Ibiza.

El proyecto de Palmanova se desarrollaba en dos fachadas alargadas, una recta dando al mar y la otra, curva y más larga, dando al interior, sirviéndose como rótula entre ambas de una escalera de caracol (elemento recurrente en su obra), el comedor y otras piezas comunes.

Las fachadas tenían un tratamiento en zig-zag mediante las celosías cerámicas de las terrazas. Éste era un mecanismo compositivo muy habitual en su obra (Edificio Seida, Edificio Cyt, ambos en Barcelona, 1958), que en esta ocasión no tenía un eco en el programa posterior, que se repetía en todas las plantas. Finalmente no se construyó así, sino con continuidad vertical de las celosías, como en el hotel Araxa.

El giro formal de la cubierta se realiza por los testeros, que vuelven a plegarse en el techo de la planta baja, quedando la fachada de ésta rehundida respecto al plano de la fachada superior, como si la fachada se leyera como un gran rectángulo extruido que alberga las habitaciones en su interior y quedara elevado sobre la planta baja. 

Es el proyecto que más reafirma la influencia del edificio de Marcel Breuer para la Unesco en París, tal como apunta Felix Solaguren-Beascoa[22].

Desgraciadamente la lectura del proyecto original se ha visto muy alterada por las diversas intervenciones, aunque todavía se pueden reconocer elementos originales como la marquesina de acceso de hormigón visto encofrado con un enlistonado de madera, la escalera de caracol, el tratamiento de los testeros, o la estructura con costillas exteriores del comedor.

 

 

EDIFICIO DE APARTAMENTOS ESCÒCIA (1962-1963)

Se trata de un bloque aislado de viviendas, situado en una zona residencial, de planta alargada y siete pisos de altura. Lo primero que sorprende es la colocación del edificio en la diagonal de la parcela (prácticamente cuadrada), presumiblemente para orientar la fachada principal a sur. Es indudable la influencia de un proyecto de gran repercusión internacional en aquel momento: la Torre Pirelli de Milan (Gio Ponti 1960), referencia a la que volverá poco después con el proyecto del Banco Atlántico (Barcelona, 1965). La planta rectangular acaba en sus dos extremos, de manera simétrica, con un testero en “V” que se rompe verticalmente en su vértice, de igual manera que el edificio mencionado.

A nivel funcional, situa un núcleo vertical exterior de comunicaciones en la fachada posterior con un pasillo por planta que da acceso a seis viviendas, esquema común al edificio/torre que acababa de finalizar en la calle Escorial de Barcelona (realizado conjuntamente con Joaquim Alemany, Oriol Bohigas, Josep Maria Martorell, Antoni Perpiñà, Manel Ribas i Piera y Josep Maria Ribas)

Las fachadas tienen dos tratamientos. La norte (posterior y acceso) con franjas verticales de celosías cerámicas (en este caso rectángulos horizontales a rompe juntas), que se cruzan con elementos horizontales como pasillos y forjados. En la fachada sur vuelve a utilizar los huecos a rompe juntas, pero en este caso la distribución a través de un pasillo comunitario le permitió que los movimientos de la fachada correspondieran a cambios de distribuciones en les diferentes plantas, no como en los proyectos anteriores.

 

 

EDIFICIO DE APARTAMENTOS RONALD LIDONS (1961). CASA CLUB-PISCINA-BUNGALOWS (1964-1965). HOTEL COSTA DE LA CALMA (1966-1968)

Paralelamente a los proyectos anteriores, y siguiendo con su vínculo con el sector del turismo, trabajó en diversos proyectos. Algunos no se llegaron a construir como el concurso para el edificio de apartamentos Ronald Lydons en Cas Català, donde recuperaba el lenguaje de cuerpos alargados curvándose con el terreno, o el hotel Costa de la Calma en el que dos barras paralelas se doblaban formando un “doble paréntesis” que conformaba un espacio interior (esquema mantenido en el proyecto ejecutado por otro arquitecto). Otros se han desdibujado totalmente como un conjunto de bungalows y una casa club también en la Costa de la Calma.

 

 

EDIFICIO DE VIVENDAS. C JUAN CRESPI  (1964-1968)

En el extremo de la calle Joan Crespí, y formando esquina con el Mallorca Tenis Club, se le encargó un edificio de viviendas de renta limitada en un solar de geometría irregular y fuerte desnivel (unos ocho metros). En planta baja situaba locales y aparcamientos, dejando las plantas superiores para las vivendas.

El proyecto original dista mucho del construido sin poder destacar, en este último, especiales valores arquitectónicos y menos todavía la huella del autor, tal como ha reiterado en diversas ocasiones su hijo, Juan Pablo Mitjans[23]. En un principio se leía como un solo volumen, con un balcón recto, dando al club de tenis, que se repetía en las siete plantas. El ejecutado se puede leer como dos volúmenes de geometrías muy similares, cabalgando uno sobre el otro, y correspondiendo cada uno de ellos al nivel de la calle con la que limita. Además el balcón rectilíneo se transformó en un balcón en “V”, del que no deja de sorprender el gran voladizo de más tres metros que difícilmente se puede entender como una improvisación en la obra, de igual manera que su repetición en el volumen superior.

 

 

EDIFICIO ARAXA (1969-1971)

Trece años después, y como última obra en la isla, el mismo promotor del hotel Araxa le encargó un conjunto de apartamentos en la parcela situada al sur de aquel primer proyecto.

Los organizó con dos bloques simétricos de seis plantas (dos semienterradas) y separados por un patio, creando un acceso y un núcleo vertical independientes para cada uno de ellos. Liberaba el extremo sur de la parcela, con una zona de aparcamiento bajo una cubierta vegetal (presumiblemente la primera en la isla).

Las viviendas, con tres fachadas de distinta orientación, se organizan con la sala comedor y el dormitorio principal dando a sur, situando la cocina y tres dormitorios más en las otras fachadas, creando un desnivel para diferenciar la zona principal del resto.

Casi todo el perímetro está rodeado por una zona cubierta de terraza/balcón limitado por una segunda fachada compuesta por franjas verticales de celosías cerámicas (enmarcadas por perfiles metálicos), en la misma línea que en el hotel.

El edificio se lee como un tejido de franjas verticales (celosías) y horizontales (forjados), del cual sorprende la lectura de paralelepípedo que otorga el plano de las celosías cuando, en realidad, la fachada posterior es bastante irregular para así absorber patios, balcones más profundos, iluminación de la escalera, etc.

Finalmente, cuando se rodea el edificio, nos vemos sorprendidos por la fachada interior (sur). Las franjas de las celosías se separan más que en las otras orientaciones, dejando entrar más la luz, y los forjados, como si quisieran celebrar este hecho, se liberan de su  rigidez formal y se ondulan, conjuntamente con sus barandillas.

 

 

La tradición arquitectónica tiene una importancia especial para Francesc Mitjans. Su obra se emplaza dentro de un Movimiento Moderno de segunda o tercera generación[24]. Cabe recordar que el pabellón de Mies en Barcelona se construye cuando Mitjans sólo tiene veinte años, y trece años antes de que acabe la carrera. La arquitectura catalana (como la del resto del país, con ciertos desfases) vivía la tensión, entre el Movimiento Moderno y las corrientes historicistas (neoclasicismo, modernismo, etc), que acabaría rompiendo la tradición arquitectónica, para decirlo con sus palabras[25]. Francesc Mitajns se movió coetáneamente (y con un aparente eclecticismo) entre los dos caminos, compaginando sin problemas, por ejemplo, un hotel Araxa con una torre Castenyer (de marcado carácter historicista).

Quizá para equilibrar este hecho, podemos leer su obra (y más todavía en la construida en Mallorca) como una continuidad nunca rota, tal y como él reivindicava[26], donde las soluciones que trabajó magistralmente, llenas de finura y elegancia, se encuentran en todos sus proyectos, sean del estilo que sean.

Concluyendo, se puede afirmar que a pesar de las obras no ejecutadas (casa en Gènova[27], edificio de apartamentos Ronald Lydons, el hotel Costa de la Calma, etc) el legado de Francesc Mitjans en Mallorca es excepcional, bastante desconocido y falto del reconocimiento que se merece. Sólo está protegido el Mallorca Tenis Club (desde 2011, en cuyo proceso tuve el honor de participar). Una obra maravillosa que ha vivido una degeneración hasta llegar casi a la ruina, pero en la que afortunadamente se ha iniciado un proyecto de rehabilitación (de promoción privada) que restituirá los valores originales (y en el que tengo la suerte de colaborar). Esta es la obra que F.M. destacaba[28] entre todas sus obras mallorquinas, ya desde la perspectiva del arquitecto maduro, describiéndola como un proyecto “muy bonito”, siempre con aquella humildad, no desprovista de cierta picardía, que le permitía responder los “porqués” de las preguntas retóricas y rebuscadas sobre su obra con aquel; ”queda bien, no?”

 

Fotografías: Alfons Romero, Arabella García
Documentación original: Mallorca Tenis Club, perspectiva y maqueta Aparthotel Cala Blanca, Maqueta Apartamentos Escocia, Arxiu Històric del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) por cortesía de Juan Pablo Mitjans; Hotel Araxa, planta Aparthotel Cala Blanca, planta Apartamentos Escocia, planta Hotel Costa de la Calma, planta Edificio de viviendas Joan Crespí, planos Edificio Araxa, Archivo del COAIB


[1] MATEO, Josep Lluís, Converses amb Francesc Mitjans. Vídeo, Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, 1983.

[2]SOLAGUREN-BEASCOA, Félix, “Tres escritos de Francesc Mitjans”. Quaderns d’Arquitectura i Urbanisme, 254. Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, 2007.

[3] MATEO, Josep Lluís. Op.cit.

[4]  SOLAGUREN-BEASCOA, Félix. Op. cit.

[5] MATEO, Josep Lluís. Op.cit.

[6]  MITJANS, Juan Pablo; SOLAGUREN-BEASCOA, Félix; ROMERO, Alfons; ROSSI, Sebastiano, Cicle de conferències “L’obra de Francesc Mitjans a Mallorca” al Col·legi Oficial d’Arquitectes de Balears, 2012.

[7]  “Francesc Mitjans, una continuïtat mai trencada”. Ab: Arquitectes de Barcelona, 18, 1989.

[8]  “Francesc Mitjans”. Article/entrevista a l’Informatiu, 260. Col·legi d’Aparelladors i Arquitectes Tècnics de Barcelona, 2005.

[9] “Francesc Mitjans, una continuïtat mai trencada”. Ab: Arquitectes de Barcelona, 18, 1989.

[10]   SOLAGUREN-BEASCOA, Félix. Op. cit.

[11]  “Francesc Mitjans”. Article/entrevista a l’Informatiu, 260. Col·legi d’Aparelladors i Arquitectes Tècnics de Barcelona, 2005.

[12]  “Francesc Mitjans, una continuïtat mai trencada”. Ab: Arquitectes de Barcelona, 18, 1989.

[13]  MESTRE, Xumeu, “Dar un rodeo para mirar un edificio de Mitjans”. Quaderns d’Arquitectura i Urbanisme , 249, Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, 2006.

[14]   “Francesc Mitjans, una continuïtat mai trencada”. Ab: Arquitectes de Barcelona, 18, 1989.

[15]  Francesc Mitjans. Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, 1996.

[16]  MESTRE, Xumeu. Op. cit.

[17]  MITJANS, Juan Pablo; SOLAGUREN-BEASCOA, Félix; ROMERO, Alfons; ROSSI, Sebastiano, Cicle de conferències “L’obra de Francesc Mitjans a Mallorca” al Col·legi Oficial d’Arquitectes de Balears, 2012.

[18]  Converses amb Enric Munt, 2012.

[19]   Correspondència. Arxiu Col·legi d’Arquitectes de Catalunya.

[20]   Ibid.

[21]  Ibid.

[22]   MITJANS, Juan Pablo; SOLAGUREN-BEASCOA, Félix; ROMERO, Alfons; ROSSI, Sebastiano, Cicle de conferències “L’obra de Francesc Mitjans a Mallorca” al COAIB, 2012.

[23]   Ibid.

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