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Edición 2: junio de 2012

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Guillem Forteza

Un personaje dual

Jaume Mayol

En 1926, cuando Guillem Forteza construye el palacio de Marivent, le pide a Juan de Saridakis que le deje el libro La deshumanización del Arte de José Ortega y Gasset. Ante la imposibilidad de proporcionarle el libro solicitado, a cambio Saridakis le envía los dos tomos de La decadencia de Occidente[1], la obra de Oswald Spengler cuyo prefacio de la edición en español está escrito por el propio Ortega y Gasset. Tanto Ortega como Spengler sostienen que la cultura de las primeras décadas del siglo XX está en crisis. “Una crisis es siempre la coexistencia de dos cosmovisiones, la cosmovisión que muere y la que nace, y que de hecho se esté produciendo el tránsito de una a otra. La crisis es precisamente la vivencia de ese tránsito, el tiempo en que el hombre se encuentra perdido y desorientado, y no sabe aún dónde apoyarse.”[2]

Esta crisis, esta lucha entre dos mundos, esta discusión permanente entre opuestos, esta duplicidad de criterios es la que caracteriza la evolución de la obra de Guillem Forteza. Él mismo lo reconoce cuando apunta que “toda la historia y toda la evolución del arte, sea poesía, pintura, escultura, música o arquitectura, puede interpretarse (en los dominios de la estética) como una resultante de dos tendencias psíquicas contrapuestas.”[3] Según Ortega y Gasset, quienes viven el período de entreguerras pertenecen al tiempo en que un corpus de ideas y creencias es substituido por otro. Las generaciones que cohabitan en el período de entreguerras son “habitantes del dintel” y su seña de identidad más característica es la “desorientación vital”[4]. Guillem Forteza es, sin duda, un “habitante del dintel”.

Guillem Forteza tiene una vida cronológicamente particular y acotada.[5]  Forteza nace en 1892, obtiene su titulación en 1917 y muere en 1943. Cincuenta y un años. Su etapa profesional se condensa en un cuarto de siglo que coincide con el período más intenso de la historia reciente de la arquitectura. Nacido en un ambiente acomodado y culto, forma parte de una generación cultivada, polifacética y sabia. Forteza es un personaje poliédrico. Es una figura destacada del ámbito lingüístico, cultural y político de la Mallorca de principios del siglo XX.

En sus inicios, Forteza es un acérrimo defensor de nuestra lengua. En 1916, mientras todavía estudia en Barcelona, es uno de los fundadores de “Nostra parla. Agrupament de Balears, Catalans, Rossellonesos i Valencians”, que deriva en la revista Nostra Parla. Al año siguiente organiza los Juegos Florales de Palma. También forma parte de la Generación de 1917,[6] grupo que lleva a cabo acciones microscópicas y grandes proyectos de lucha en pro de la lengua y que fundará, a finales de 1916 Ofrena. Revista Catalana. Además, Forteza publica muchos artículos y da numerosas charlas y conferencias[7] defendiendo la lengua catalana como vehículo político.

Forteza también es un personaje clave para la cultura mallorquina de principios de siglo. Forteza es un individuo de vasta sabiduría enciclopédica. Además de promover numerosas acciones y de formar parte de todas las discusiones de la actualidad cultural de aquel momento, funda la “Associació per la Cultura de Mallorca”. Profesionalmente es destacable el trabajo que lleva a cabo como Arquitecto Director de Construcciones Escolares del Estado en las Islas Baleares, tarea que desarrolla con la colaboración de Joan Capó, Inspector de Primera Enseñanza. Ambos materializan la modernización pedagógica de las Islas Baleares. Culturalmente no solo es activo en el ámbito local, sino también en el internacional. Asiste a congresos de resonancia mundial, como el XIII Congreso Internacional de Vivienda y Urbanismo celebrado en Berlín en 1931, pronuncia conferencias en Barcelona, Valencia, Saint-Emilion o París, y está en contacto con los personajes más influyentes de entonces: en 1931 acompaña a Le Corbusier en la visita que el suizo hace a la Isla.[8]

En el campo de la política Forteza es fundador y presidente del Centre Regionalista, grupo que pretende convertirse en el referente de la Lliga Regionalista en Mallorca. Forteza está en contacto con Francesc Cambó y le muestra su adhesión a las ideas de la Lliga. El Centre Regionalista de Forteza, tras unos primeros fracasos electorales, se alía con el Partido Liberal  de Joan March. Esta alianza obtiene el triunfo en las elecciones generales de 1923; en ese momento Forteza es nombrado alcalde de Palma por el Partido Liberal Dinástico, una alcaldía que, como sabemos, dura muy poco. En 1931 Forteza también participa en la redacción del Anteproyecto del Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares. Es preciso destacar, asimismo, las aportaciones teóricas de Forteza a través de la publicación de numerosos textos, entre los que destaca  Pel ressorgiment polític de Mallorca, del mismo 1931.

La cronología biográfica de Forteza ya le había situado directamente entre dos mundos. Sin saberlo, el mero hecho de su fecha de nacimiento ya le había convertido en un personaje de condición dual. A principios del siglo XX el número de arquitectos mallorquines es muy reducido. Cronológica y estilísticamente podemos diferenciar dos grupos. El primero, relacionado con el eclecticismo del periodo citado, está formado por Gaspar Bennàzar, Jaume Aleñà, Josep Alomar, Guillem Reynés y Francesc Roca. Estos obtienen el título entre 1899 y 1906.[9]  El segundo grupo, mucho más próximo a los dictados de la arquitectura moderna, está integrado por Carles Garau, Josep Olesa, Enric Juncosa, Francesc Casas, Guillem Muntaner, Gabriel Alomar y Antoni Roca, todos ellos titulados con posterioridad al año 1919.[10]

Entre uno y otro grupo, en el intervalo de trece años que va de 1906 a 1919, solo hay un arquitecto mallorquín que obtenga el título: Guillem Forteza.

Forteza será un personaje bisagra. Forteza será un personaje doble. La vida de Forteza es una representación en dos movimientos. El primero llega hasta 1931; el segundo, hasta su muerte en 1943. El primero es Regionalista; el segundo, Moderno.

 

La arquitectura regionalista de Guillem Forteza

A finales del siglo XIX, cuando Forteza todavía no había nacido, Miquel dels Sants Oliver, mientras paseaba por el casco antiguo de Palma y contemplaba los palacios de La ciutat de les Mallorques, define lo que será la arquitectura regionalista de Forteza: “Éste es el regionalismo práctico (…) alianza del progreso con la tradición”.[11] La descripción de Miquel dels Sants coincide a la perfección con el origen etimológico de la palabra Tradición. Ésta deriva del latín “tradere”, que significa “llevar más allá”. Según nos recuerda Adorno, “tradere” también deriva de “transmitir”[12]. La tradición se entiende, por tanto, como el acto de transmisión de una experiencia, ya sea entre generaciones o sociedades diferentes. Una transmisión que se hace cuerpo a cuerpo. La experiencia, sea secular o instantánea, se transmite por contacto, visual u oral.

La eterna obsesión de Forteza será la de compaginar la tradición constructiva del país con la innovación. Haciendo referencia a la etimología de la palabra “tradición”, Forteza intentará constantemente llevar más allá la tradición constructiva de la Isla: “Si he hablado tantas veces en elogio de la tradición es porque creo que poniendo la técnica al servicio de la continuidad tradicional, vitalizando ésta con saludables injertos, se puede renovar nuestra arquitectura mucho más que provocando generaciones espontáneas.”[13] ¿Cuál es la cepa donde Forteza quiere injertar su arquitectura? ¿De dónde proviene la tradición arquitectónica mallorquina? Según la tesis de Forteza, el modelo exclusivo de Mallorca son las casas señoriales de los siglos renacentistas. Los constructores mallorquines reciben la tradición directamente de la Italia de los Bramante, de los Peruzzi, de los Serlio, de los Sansovino, de los Miguel Ángel y de los  Brunelleschi. Son los mercaderes mallorquines quienes están en contacto directo con la arquitectura italiana. Son estos mismos mercaderes los que trajinan estos modelos italianos hacia Mallorca y también son ellos quienes los transmiten a los constructores mallorquines. Los resultados de este injerto son los palacios góticos y renacentistas que caracterizan a nuestra ciudad. El Palau Verí, Can Oleo, el Palau Episcopal o el Palau Solleric. Y, decididamente, “el patio (es) el elemento que da verdadero carácter a nuestro palacio.”[14] Según el propio Forteza, estos palacios son “la síntesis de toda pericia tradicional, y recipiente, a la vez, de los perfumes suavísimos del siglo XVIII. (…) Se injertaron ramas nuevas al tronco secular rico en savia.”[15] Éste es el verdadero significado de la Tradición. Éste es el verdadero espíritu del Regionalismo: injertar ramas nuevas en el tronco secular de la tradición.

Así, la arquitectura regionalista de Guillem Forteza es una arquitectura emparentada con los palacios señoriales italianos, una arquitectura que tiene al patio como protagonista. Es una arquitectura de geometría y trazado regulares, edificaciones de volumetría compacta, en la que dominan las composiciones simétricas y las  visiones frontales. Son construcciones centrípetas organizadas, en muchos casos, alrededor de un patio; obras que utilizan los elementos constructivos tradicionales siempre simplificados, depurados y limpios de cualquier gesto superficial y epidérmico. Nos referimos, por ejemplo, a las escuelas de Sa Pobla, de Petra, de Bunyola, de Maria de la Salut o de Vilafranca, o a la casa para Natasha Rambowa en cala Fornells o a la de Son Homar en Valldemossa, o a otros edificios públicos como la Casa del Pueblo construida en Palma.

El Regionalismo se entiende en positivo. Se entiende como norma capaz de componer  -no de oponerse- dentro de un proyecto cultural y político general. La actitud regionalista no se manifiesta en contraposición a su pasado inmediato, como poética que necesita de un contrario para poder ser. El Regionalismo se manifiesta como desarrollo necesario, como evolución natural y como culminación implícita. La arquitectura regionalista de Forteza es una arquitectura que busca en la tradición las raíces de nuestro pasado para llevarlas más allá, en base a una depuración estilística, fruto de la lógica y la racionalidad constructiva, el sentido común y la sensatez. El resultado es sobrio, sin estridencias ni artificios, austero. Todo esto es Guillem Forteza.

En Mallorca, Guillem Forteza y Regionalismo son sinónimos. El Regionalismo no es para Forteza un simple estilo, no es un maquillaje pseudo-folclórico para vestir la arquitectura mallorquina. El Regionalismo es para Guillem Forteza el corpus ideológico alrededor del cual arma sus principios. Con el Regionalismo Forteza trabaja todos los campos en una sola dirección. En la ideología de Forteza arquitectura, política y cultura se funden en un solo plano, el del Regionalismo.

 

La arquitectura moderna de Guillem Forteza

Guillem Forteza padece una grave enfermedad mental que lo mantiene largas temporadas alejado de su estudio. Si sumamos los momentos letárgicos afectados por la enfermedad a las ausencias físicas provocadas por su estado de salud y las debidas a viajes profesionales y de ocio[16], resulta que Guillem Forteza pasa muchas y dilatadas temporadas fuera de Mallorca. Estas ausencias se intensifican en los inicios de la década de los años treinta.

Es precisamente a principios de 1931 cuando empiezan a surgir del estudio de Forteza otros proyectos. Proyectos de resultado netamente moderno. No se trata de una arquitectura epidérmicamente moderna, no es una copia superficial de los modelos funcionalistas. Más bien al contrario, es una arquitectura racionalista dibujada con rigor, es una arquitectura que sigue con precisión las reglas de la arquitectura moderna que se va extendiendo desde el centro de Europa.

De pronto, casi de un día para otro, lo que antes eran geometrías y trazados regulares se convierten en geometrías compuestas; lo que eran volumetrías compactas, derivan en volumetrías dispersas; el orden simétrico se torna asimétrico y lo que antes se tenía que contemplar estática y frontalmente, ahora debe verse en movimiento y siempre en escorzo; las construcciones centrípetas ahora son centrífugas; el plano ahora prevalece sobre el relieve y las cubiertas inclinadas de teja son sustituidas por cubiertas planas.

Destacan los proyectos del Grupo Escolar Estanislau Figueres en Palma, el de Alcúdia o el de Sant Cristòfol en Menorca, así como las construcciones de Son Espanyolet o la escuela de Montuïri; tampoco podemos dejar de mencionar el proyecto del Mercat de l’Olivar en Palma. Todos ellos son proyectos de una modernidad elegantísima surgidos con posterioridad a 1931.

Observándola con atención veremos cómo esta arquitectura moderna de Forteza es muy próxima a la de su homólogo holandés Willem Marinus Dudok. Se nos evidencian dos paralelismos entre la obra de Dudok y la de Forteza. El primero es de cariz formal, el segundo podemos llamarlo evolutivo.[17] Podemos encontrar parecidos sorprendentes entre la Minckelersschool de Dudok, de 1927, y la escuela de Ses Puntes en Manacor, de Forteza, de 1934; o bien entre la Bravinckschool del holandés, de 1921, y el proyecto para la escuela de Sant Cristòfol del mallorquín, de 1933; o bien entre la Nassauschool, de 1927, y la escuela de Sant Llorenç de Ibiza, de 1933; también son pareja la planta de la Bravinckschool, de 1921, y la de la escuela de Son Espanyolet, de 1932. Lo mismo sucede si ampliamos la observación a otros arquitectos holandeses: son muy parecidas las plantas en doble zigzag de la Centrale Ulo-School de J. van Biesen, de 1930, y la utilizada por Forteza en la escuela de Montuïri; también encontraríamos similitudes entre el edificio Olveh de Jan Vils y la escuela de Felanitx. El listado es larguísimo. La relación es, cuando menos, sospechosa. Por otro lado, evolutivamente, la diferencia entre Dudok y Forteza es importante: la evolución del holandés es secuencial, la del mallorquín es prácticamente instantánea.

Casualmente, el día 20 de febrero de 1931[18] un individuo que se presenta como holandés entra a buscar trabajo en el estudio de Guillem Forteza. El holandés llega aconsejado por Antoni Mulet,[19] tras haber trabajado como arquitecto de interiores y mobiliario en la empresa Muebles Juncosa.[20]  Se trata de Carl Hakh.

Carl Hakh proviene de una familia originaria de la ciudad alemana de Meimsheim, perteneciente a la comunidad de Baden Württemberg; a pesar de ello, se presenta como holandés. Hakh estudia arquitectura en la escuela de Ulm, finalizando sus estudios en 1929.[21]  A principios de los años treinta ya está en Mallorca. Hakh entra en el estudio de Forteza en el mes de febrero de 1931; el primer proyecto moderno es del mes de marzo. Curiosamente, la fecha de su llegada coincide con la fecha en que aparecen en la obra de Forteza estos otros proyectos. Es Carl Hakh quien introduce la arquitectura moderna en el estudio de Guillem Forteza. Hakh conoce perfectamente la arquitectura de los holandeses De Stijl. Hakh conoce las obras de Willem Marinus Dudok, de Jan Duiker, de Luthman y de J. Lippens, de Clifford Culpin y de J. Bien Leuveling Tjeens. Hakh ha vivido en contacto directo con esta arquitectura. Hakh se ha formado en uno de los focos más importantes de producción de arquitectura moderna. Es Hakh el que transporta esta arquitectura hasta el estudio de Forteza. En cambio, Forteza tiene la inmensa capacidad de escuchar e incorporar las ideas de Hakh. Forteza tiene la destreza y la inteligencia para absorber estas nuevas aportaciones. Forteza tiene la habilidad de injertar estos nuevos conceptos a la tradición arquitectónica de la Isla, generando nuevas situaciones y nuevos elementos emparentados con nuestra tradición.[22] La intensa colaboración entre Carl Hakh y Guillem Forteza dará lugar a un interesante conjunto de proyectos modernos.

En resumen, la obra de Guillem Forteza no responde con exactitud a la historia prototípica que nos vienen explicando de la arquitectura moderna. No sigue el proceso canónico defendido por la historiografía dominante. La obra de Forteza no está cómodamente en sintonía con la arquitectura moderna imperante. La de Forteza es una historia de crisis, de lucha entre dos mundos. De oposición y confrontación de estos dos mundos. Forteza es un personaje dual.

Dejando de lado lenguajes y estilos, Forteza pasará a la historia por ser uno de los grandes eruditos que ha dado el siglo XX mallorquín. Literatura, política, historia, música, filosofía o arquitectura forman en él un inmenso poliedro de saber. Forteza es de los últimos arquitectos que responde al ideal renacentista en cuanto a individuo polifacético y universal que domina todas las ramas del conocimiento. Forteza es capaz de vehicular toda su inabarcable sabiduría a través de su arquitectura. Una arquitectura al servicio de la modernización de nuestras Islas. Una arquitectura capaz de absorber las nuevas corrientes arquitectónicas internacionales y pasarlas por el filtro de la tradición constructiva insular. Forteza es el arquitecto capaz de modernizar la arquitectura tradicional mallorquina, de llevarla más allá, siempre desde el buen gusto, el sentido común y la sensatez.

 


[1] Según correspondencia de 13 de mayo de 1926. Archivo Carlos Forteza Steegmann.

[2] ORTEGA Y GASSET, José. En torno a Galileo. Alianza Editorial. Madrid, 1982. (Original 1935) p.91.

[3] FORTEZA PINYA, Guillem. “Notes de M. Malkiel Jirmounsky sobre l’arquitectura nova.” (Traducción) Almanac de les lletres. XII. Palma de Mallorca. 1932. p.20.

[4] ORTEGA Y GASSET, José. El tema de nuestro tiempo. Obras Completas, vol. III. 1923. p.193.

[5] MAYOL AMENGUAL, Jaume. L'Arquitectura Escolar de Guillem Forteza Pinya. Societat, Cultura i política a la Mallorca de començament del segle XX. Lleonard Muntaner Editor. Institut d'Estudis Baleàrics. Palma de Mallorca. Abril 2011.

[6] Autodenominada por Joan Estelrich la Nova Generació, el grupo está formado por jóvenes mallorquines que por entonces estudian en Barcelona. Siguiendo la estela de Miquel Ferrà, podemos encontrar a los poetas Joan Pons Marqués, Guillem Colom Ferrà, Joan Ramis d’Ayreflor, los hermanos Miquel y Guillem Forteza, los científicos Josep Sureda Blanes, Miquel Massutí Alzamora y Bartomeu Darder Pericás, Francesc de Sales Aguiló, el lingüista Jaume Busquets, el abogado Damià Vidal Burdils, la bibliotecaria Maria Verger Ventanyol y el polifacético Joan Estelrich Artigues.

[7] Nos pueden servir de ejemplo La llengua, òptim ferment dels pobles, pronunciada los días 16 y 20 de marzo de 1916 en el Ateneo Barcelonés o El culte a la nostra llengua,, leída el 14 de abril de 1916 en la Sociedad Valenciana “Lo Rat-Penat”.

[8] JAUME, Magdalena; MAYOL, Jaume; MORANTA Rafel; QUETGLAS, Josep. Le Corbusier a Mallorca. 1932. Exposición. Demarcación de Mallorca del COAIB. Conselleria d’Habiatge i Obres Públiques del Govern de les Illes Balears. 2009.

[9] Todos ellos, excepto Guillem Reynés, estudian a la Escuela de Madrid.

[10] La  mayoría provienen de la Escuela  de Barcelona.

[11] OLIVER, Miquel dels Sants. Ciutat de Mallorques. Miquel S. Oliver. 1890. Editorial Moll. Biblioteca Illes d’Or, nº21. Segunda edición. Palma de Mallorca. 1981. p.109.

[12] ADORNO, T. W. “Ohne Leitbild. Parva Aesthetica” Frankfurt am M. 1967. trad. Ital. “Parva Aesthetica” Feltrinelli. Milán. 1979. p.27.

[13] FORTEZA PINYA, Guillem. “Les innovacions en l’arquitectura.” La Nostra Terra, I. nº 8. Mallorca. Agosto 1928. p.315-316.

[14] Ibidem. p.113.

[15] FORTEZA PINYA, Guillem. “Don Bartomeu Ferrà, Mestre d’obres i d’arquitectura. II” Correo de Mallorca. Palma de Mallorca. 25 de enero, 1926.

[16] Guillem Forteza asiste, entre otros,  al XIII Congrès National d’Urbanisme et d’Habitation celebrado en  Berlín en 1931; o al I Congrés d’Arquitectes en Llengua Catalana, celebrado en Barcelona en 1932.

[17] Evolutivamente vemos cómo las primitivas escuelas del holandés construidas durante la segunda década del siglo XX tienen forma de barra, son de planta rectangular, de geometría regular, de volumetría compacta y de cubierta a dos aguas. Estas características nos recuerdan las de la arquitectura regionalista de Forteza. Durante la segunda y la tercera décadas Dudok introduce cambios de manera progresiva, inicialmente combinando cubiertas planas y inclinadas; más adelante, introduciendo esquemas de planta en L, extendiendo el edificio dentro del solar, haciéndolo de volumetría dispersa, hasta llegar a trazados puramente modernos como podría ser la media esvástica.

[18] En el diario personal de Miquel Fullana, el día 20 de febrero de 1931, en el apartado de “Visitas”, podemos leer: “Un señor holandés amigo de D. Antoni Mulet (volverá mañana o el lunes).” Archivo Carlos Forteza Steegmann.

[19] Folklorista i escritor. Conocido comoTurixant por sus artículos en La Almudaina.

[20] Esta empresa había sido fundada en 1902 por Lambert Juncosa, padre de Enric Juncosa. Lambert Juncosa y Guillem Forteza mantienen una cordial relación a través de algunos proyectos profesionales en común. Hasta el punto de que, en 1926, su hijo Enric, una vez acabada la carrera, entra como a colaborador en el despacho de Forteza. Enric Juncosa, a petición de su padre, trabaja sin cobrar ni un solo céntimo.

[21] http://www.kmkbuecholdt.de/historisches/personen/architekten_hai.htm

[22] Veremos en el artículo que acompaña a éste, “La reforma de la escuela de Son Espanyolet. TEd’A arquitectos.”, cómo Forteza juega con la construcción tradicional mallorquina para incorporar elementos propios de la arquitectura moderna. Esta inteligente aproximación de los dos mundos da pie a elementos interesantísimos como el pórtico longueur.

 

© D’A digital COL·LEGI OFICIAL D’ARQUITECTES DE LES ILLES BALEARS