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Edición 2: junio de 2012

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La intervención de Guillem Forteza 1932-34

Una intervención histórica

Raimon Farré, Jaume Mayol, Irene Pérez, TEd'A arquitectes

 

La intervención de Guillem Forteza 1932-34: una intervención histórica.

A principios de los años treinta, Palma se encuentra en una situación de atraso notable. El estado de las infraestructuras pedagógicas es deplorable. Tanto por lo que respecta a la calidad como en relación a la cantidad.[1]

El Ensanche de Palma ya lleva tres décadas de crecimiento, y en todo este tiempo la capital mallorquina tan solo ha conseguido construir dos escuelas graduadas de nueva planta: la Graduada de Llevant y la escuela de Prácticas. A fin de solucionar esta situación, el Ayuntamiento de Palma, en sesión del día 9 de septiembre de 1931, aprueba el Proyecto General de Construcciones Escolares. Se trata de un Plan muy ambicioso con el cual se pretende construir 172 secciones escolares. Según las diferentes ubicaciones, podemos distinguir lo siguiente:

Dentro del Ensanche de Palma se quiere reformar la escuela de Llevant, levantar la nueva escuela de Sa Feixina, junto con el parque Jaume I, construir el grupo escolar Cecili Metel, un nuevo centro en el barrio de Pere Garau, la escuela de Ses Finestres Verdes, otra a Son Sunyeret, un centro en los alrededores de la plaza Bernat Calvet, una en el barrio de Son Alegre y una última entre el Camp d’En Serralta y Son Espanyolet.

Por otro lado, en los suburbios de Palma se proponen diferentes intervenciones repartidas entre los barrios de El Molinar, Els Hostalets, La Llibertat, el Coll d’En Rabassa, Sant Jordi, Can Pastilla, S’Aranjassa, Ses Cadenes, Estats Units, la Creu Vermella, Es Vivero, Establiments, Son Sardina, S’Indioteria, Son Anglada, Son Serra, Son Rapinya, Gènova, El Terreno y Sant Agustí.

En el casco antiguo de Palma no se planifica la construcción de ninguna escuela, tanto por razones higiénicas como por razones económicas. Con este Plan se hubiera llegado a los 10.350 niños escolarizados.[2]Con la finalidad de agilizar la construcción de nuevos grupos escolares, estos no se encargan directamente al Arquitecto Director de Construcciones Escolares en las Baleares, cargo que por entonces ostentaba Guillem Forteza,[3] sino que la Comisión de Cultura del consistorio palmesano, encabezada por el alcalde Emili Darder, decide convocar un concurso. Las bases del mismo se aprueban en sesión del día 11 de noviembre de 1931. Concretamente se trata de 14 solares, situados por toda la ciudad.[4]

El concurso se convoca con gran despliegue de medios. El plazo de entrega de las propuestas finaliza a las 24 horas del día 31 de enero de 1932. Dada la envergadura del acontecimiento, se lleva a cabo en el edificio de la Lonja una exposición de los proyectos presentados.

“El Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares, requerido por los Ayuntamientos de Palma y Llucmajor para intervenir en la resolución de los respectivos concursos para la construcción de Escuelas, ha nombrado para formar el Jurado, al Decano de dicho Colegio don César Martinell, don José Goday, don Jaime Aleñá y don José Alomar, estos dos últimos delegados del Colegio de Arquitectos de Baleares.”[5] La composición del jurado está a la altura de la ocasión. El 16 de marzo, en el Ayuntamiento de Palma, “se da cuenta del fallo del concurso libre de proyectos para edificios escolares. Se tributan grandes elogios a todos los concursantes.”[6]

Forteza se presenta a seis de estos proyectos llevados a concurso: el Grupo Escolar Cecili Metel, el de Estanislau Figueras, el de Finestres Verdes, el de Gènova, el de Son Espanyolet y el de Llucmajor. Todas estas propuestas presentadas por Forteza son hermanas, edificaciones de resultado intensamente moderno, nacen de la estrecha colaboración con Carl Hakh.

El proyecto presentado por el equipo de Guillem Forteza al concurso del Grupo Escolar de Son Espanyolet resulta ganador.

El edificio se organiza en media esvástica, la geometría más rabiosamente moderna. Es evidente la referencia a la Bauhaus de Dessau construida por Walter Gropius en 1926. Ambos edificios utilizan la dinámica geometría del molinete. El edificio es centrífugo. El observador está obligado a moverse, a girar a su alrededor. Tras una fachada se descubre la siguiente, los planos son continuos. La volumetría es articulada, la altura variable. Ha desaparecido cualquier atisbo de simetría, se ha eliminado la axialidad, se han borrado todos los elementos decorativos y superficiales.

El edificio se ubica en un solar que da a tres calles, dos paralelas y una tercera que las corta ligeramente al bies. Inicialmente la escuela de Son Espanyolet se ordena en tres alas diferenciadas, dos de ellas paralelas; la tercera, de mayor longitud, las une en perpendicular. Cada una de las alas paralelas se apoya sobre una de las dos calles también paralelas; la tercera se sitúa en medio del solar dividiendo la parcela por la mitad. El ala central y una de las extremas se destinan al uso escolar propiamente dicho; la tercera, en un principio, se destina a viviendas de los maestros. Así, el conjunto que ocupan las aulas adopta forma de L y la esvástica se completa con el volumen de viviendas.

El Grupo Escolar consta de ocho secciones: tres de niños, tres de niñas y dos de párvulos. Los servicios comunes de cocina y comedor se sitúan en planta semisoterrada.

Las dos alas destinadas a aulario se orientan hacia el noreste, la deseada orientación que aconsejan los postulados pedagógicos modernos. Un corredor porticado, con un trazado en L, sirve todas las aulas y al mismo tiempo las protege del asoleamiento directo. Este corredor tiene cuatro metros de anchura, una dimensión más que suficiente para que se acabe convirtiendo en un espacio de juegos resguardado de las inclemencias del tiempo, un espacio pedagógicamente reclamado. Todas las aulas tienen la misma dimensión y proporciones. Todas ellas disfrutan de las mismas aberturas. Llaman la atención unos grandes ventanales, con el antepecho muy alto, que dan al corredor y que alegran la luz natural del interior de las aulas, al tiempo que posibilitan la ventilación cruzada.

Por otro lado, el cuerpo destinado a las viviendas de los maestros es de cuatro plantas de altura y tiene dos viviendas por planta. Las habitaciones y salas de estar se sitúan en la fachada sureste, mirando hacia la calle. En esta fachada destaca la voluntad de hacer una ventana corrida, de lado a lado de fachada, que abarca todas las estancias principales. Es la primera fenêtre longueur prototípica que encontramos en la arquitectura de Forteza. Esta abertura se repite en todas las plantas y se acompaña de un alero finísimo de hormigón armado que la protege del sol.

Hablando en sentido compositivo, también nos llama la atención el pórtico que, en este caso, podríamos llamar pórtico longueur. Ya hemos dicho anteriormente que el corredor porticado de esta escuela tiene forma de L. También hemos dicho que tiene una profundidad exagerada, lo que volumétricamente implica una zona en sombra muy importante. Una sombra que destacará el plano de fachada respecto del plano de las aulas. El pórtico se repite en planta baja y en planta primera. Las jácenas que sostienen estos pórticos se apoyan sobre pilares cilíndricos. Esta geometría  tiene la peculiaridad de que solo queda enrasada con la fachada en un punto, lo que nos garantiza que la jácena siempre proyectará sombra sobre el pilar; de esta manera tendremos asegurada y acentuada la horizontalidad de esta abertura, en este caso porticada.

El edificio, aunque combina la cubierta plana y la inclinada, perimetralmente se remata con una albardilla que cumple un papel importantísimo. Sus diez centímetros de grosor y sus quince centímetros de vuelo hacen una sombra continua sobre el plano de fachada. Una sombra que subraya el remate y acentúa la horizontalidad.

Volumétricamente no podemos dejar de lado el acceso al recinto escolar. Para ser coherente la entrada se debe realizar por uno de los vértices del solar, mirando en escorzo a una de las aristas del edificio, obligando a ver la escuela en diagonal, viendo dos fachadas al mismo tiempo, girando la cabeza de la una a la otra. Solo existe una solución posible: entrar por el vértice sur del solar y mirar la arista interior en la que los dos tramos de pórtico se encuentran en perpendicular. Pues ésta es la solución dibujada y finalmente ejecutada.

El arquitecto nos propone un juego de volúmenes blancos, de remates horizontales, de cuerpos escalonados en altura, de aberturas continuas de una a otra fachada, de geometrías articuladas, etc. Conceptualmente genera un edificio completamente opuesto a las pretéritas escuelas regionalistas. El resultante es un edificio disperso, de geometría irregular, de organización centrífuga, de volumetría articulada, de ordenación asimétrica y de dinámicas vistas en escorzo. Es la perfecta descripción de un edificio prototípicamente moderno.

Los juegos volumétricos del Grupo Escolar de Son Espanyolet nos remiten, obligatoriamente, a Willem Marinus Dudok el holandés -seguidor de Wright-, que en 1928 se había convertido en el arquitecto municipal de Hilversum. En esta ciudad construye uno de sus edificios más emblemáticos, el Ayuntamiento, que casualmente se había acabado de construir en 1931. La articulación volumétrica, los giros de fachada, el juego de alturas, el tipo de aberturas, los pequeños voladizos de los remates, etc., relacionan directamente al edificio de Dudok con el de Forteza. La referencia es evidente. Hakh está al acecho.

El edificio se inaugura el 14 de abril de 1934. Finalmente no se construye el cuerpo de las viviendas para los maestros. Y, durante la Guerra Civil, Guillem Forteza proyectará y construirá allí un refugio de guerra que, completamente soterrado y siguiendo la geometría en esvástica, conduce de un extremo a otro de la escuela.

 

La intervención de TEd’A arquitectes 2009-2011: una no-intervención

Situación:        C. Ramiro Maetzu, 2. Palma

Promotor:        EMOP e IBISEC

Constructor:    Ferrovial

Arquitectos:     TEd’A arquitectos (Raimon Farré, Jaume Mayol, Irene Pérez)

Arq. técnica:    Marta Moragues

Ingeniería:       SIE ingenieros (Tòfol Amengual, Miquel Mir)    

En 2009, cuando visitamos por primera vez la escuela, nos encontramos con dos cuestiones: por un lado, el edificio había sido ampliado; por otro, el edificio había sido deformado.

La ampliación de la escuela, ejecutada durante los años sesenta, había completado la volumetría que originariamente debían ocupar las viviendas. El arquitecto que realizó la ampliación parece que conocía la propuesta de Guillem Forteza, ya que el juego volumétrico y la posición del cuerpo ampliado no difiere en exceso del original. Por tanto, esta ampliación constituye todo un acierto volumétrico y compositivo. La diferencia es que el ala que originalmente debían ocupar cuatro plantas de viviendas, se convirtieron en tan solo dos plantas de aulas.

Por otro lado, nos encontramos con un edificio transformado, deformado, un edificio desposeído de su aspecto original, un edificio anómalo, desagradable, un edificio que había perdido su esencia inicial. El paso del tiempo y las intervenciones puntuales de unos y otros, algunas muy poco acertadas, habían ido ocultando la construcción original. Pequeños añadidos volumétricos que distorsionaban en exceso la apariencia original, los pórticos de planta baja ocultos tras una celosía prefabricada, los de la primera planta cerrados, el trazado de la escalera modificado, pavimentos parcialmente substituidos, superposiciones de materiales extrañísimos como por ejemplo el forro de piedra de una pared, o los acabados de plástico distribuidos irregularmente, los desperfectos que provocaba el crecimiento excesivo de los árboles demasiado próximos al edificio, la fachada pintada en tonos rojizos, añadidos desordenados, rejas, vallados, etc. Un palimpsesto de parches que convertían el excepcional edificio original en un auténtico churro.

A veces, en arquitectura, es mejor restar que sumar. A veces es preferible dar dos pasos hacia atrás que uno adelante. Lo único que hemos intentado es acercar la arquitectura de Guillem Forteza al presente.

La propuesta es casi arqueológica, de microcirugía. Se han eliminado aquellos elementos que distorsionaban la propuesta original. Se han recortado pequeños volúmenes adosados al edificio original, se han substituido pavimentos, se han eliminado cerramientos, se ha borrado el color, siempre con la intención de recuperar la esencia del proyecto original.

La dificultad del proyecto ha radicado en colocar ordenadamente tres tipos de usuarios en un solo edificio, permitiendo circulaciones y accesos independientes, con horarios y necesidades diferentes. Ahora el Grupo Escolar de Son Espanyolet acoge un centro cívico de barrio, una guardería y un centro de educación de adultos.

Hemos optado por el respeto y la reverencia hacia la arquitectura de Guillem Forteza. Hemos preferido guardar el silencio más absoluto. Hemos procurado construir una no-intervención.



[1] Ayuntamiento de Palma. Proyecto general de construcciones escolares: (Aprobado en principio por el Ayuntamiento de la Ciudad, en sesión del día 9 de Septiembre de 1931). Ayuntamiento de Palma de Mallorca, Comisión de Cultura. Palma de Mallorca: Imprenta Francesc Soler. 1931. p.9.

[2] El censo escolar se hubiese duplicado, llegando desde los 5.000 a los 10.000 niños escolarizados; con ello se habría cubierto el porcentaje de niños en edad escolar. Por entonces la población de Palma es de 100.000 habitantes: el 15% está en edad de escolarización: por tanto, 15.000. Un tercio de estos se contempla que van a la escuela privada y los otros dos tercios, es decir, 10.000, deben tener plaza a la escuela pública.

[3] “Sr. Forteza, que fue el primero en abogar por el Concurso para evitar la monotonía que siempre presentan los proyectos oficiales redactados en serie, perdió los honorarios de Dirección total de los Grupos a que hubiera tenido derecho según la Ley (Art. 2 del R.D. de 23 de Noviembre de 1920), y si ha salvado parte de estos honorarios ha sido gracias a sus propios esfuerzos, ganando en este Concurso tres proyectos”, según se puede leer en el ’Informe particular al Sr. Presidente de la Comisión de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Palma de Mallorca sobre el Grupo Escolar Jaime I,  con fecha de 14 de septiembre de 1936. Archivo de la Societat Arqueològica Lul·liana.

[4] Las bases del concurso se  redactan el dia 15 de octubre de 1931 y se aprueban en sesión del día 11 de noviembre del mismo año. Archivo de la Societat Arqueològica Lul·liana.

[5] El Día. Palma de Mallorca. 11 de marzo de 1932. p.6.

[6] El Día. Palma de Mallorca. 17 de marzo de 1932.

 

 

© D’A digital COL·LEGI OFICIAL D’ARQUITECTES DE LES ILLES BALEARS